Quizás esa fue la razón de que bastante antes que amaneciera, ya estábamos todos preparando nuestra partida.
Hoy Alberto cumple años, y queremos darle una pequeña sorpresa soplando las velas a primera hora de la mañana.
Fuimos a desayunar a la estación de autobuses, para después iniciar la etapa desde allí.

Volvimos a callejear por Pontevedra, donde el Camino estáperfectamente señalizado con las “Conchas”, y unas luces incrustadas en las baldosas del suelo que iluminan nuestros pasos.
Y así, después de cruzar el puente según amanecía, dejamos atrás tan bonita y monumental ciudad.

La etapa de hoy es larga, solo tenemos un alto que superar, pero ya sabemos que el calor,
empezará pronto, así que sin demora, cogemos ritmo.
El camino discurre por sendas de agradable recorrido, enmarcadas por monte autóctono, sobre todo roble, y salpicados de pequeños minifundios en los que se combina la huerta para consumo propio, con los cultivos de las cepas parapetadas con las robustas columnas de granito.
Hacemos un alto para reponer fuerzas, y coincidimos con un grupo grande de chicos y chicas de Murcia que junto a sus monitores, y con apoyo de autobús, realizan el Camino Portugués desde Tuy como nosotros.
Los km de la etapa van discurriendo sin problemas…. nos encontramos con alguno de los
peregrinos que han dormido en el albergue con nosotros, y tras pequeños comentarios y el consiguiente “Buen Camino”, seguimos adelante.
La temperatura no ha sido tan alta como preveíamos, y esto a pesar de los km que ya llevamos encima, nos hace llevarlo mejor que el día anterior.
En el Albergue de Pontevedra nos han informado erróneamente y pensamos que con mala intención, que el Albergue de Caldas, está cerrado, y tenemos reservado un Hotel para descansar esta noche.
Cuando llegamos a Caldas, nos dirigimos directamente al hotel, y después de la reconfortante ducha, comemos en su Restaurante un menú casero y gallego cien por cien que nos revive!!!!

Después de la siesta, salimos a conocer el pueblo, paseando por sus calles encontramos la Fuente Termal, y el Lavadero con el agua a 42º de Temperatura, donde los vecinos se dan sus baños
curativos a cualquier hora del día. Nos llama la atención su puente romano, con los encajes realizados en la piedra.
Nos extraña no encontrar a los peregrinos valencianos y tampoco a los salmantinos, pero imaginamos que debido a la manipulación en la información que nos dieron en el albergue de Pontevedra, habrán decidido como nosotros otras opciones de alojamiento.
Por la noche, cenamos en un sitio muy peculiar , un Molino habilitado para tapeo, invitados por Alberto para celebrar su Cumpleaños. Después de un paseo aprovechando el fresco de la noche, nos retiramos a descansar y disfrutar de la estancia en el hotel. Estamos muy animados, porque dormir entre sábanas
a estas alturas del camino, y tener un poco de intimidad, se agradece mucho. ...............oo0O()O0oo...............
07 abril de 2011
QUINTA ETAPA: CALDAS DE REIS – PADRON
Hoy nos hemos permitido dormir un poco más, y después de desayunar en el hotel, iniciamos la marcha camino de Padrón. La mañana está fresca, pero nos vendrá bien para los km que tenemos que recorrer.Esta es de las etapas más bonitas en este Camino. Discurre casi toda por un entorno rural y natural. Nos rodea el bosque autóctono en muchos de sus tramos. Los robles están preciosos en esta época primaveral, con un verde exuberante en sus hojas.
En el camino nos encontramos con algún
peregrino de los que coincidimos en los albergues, con los que siempre es agradable intercambiar
comentarios del discurrir de la etapa. A la salida de uno de los tramos, nos sorprende encontrar una patrulla de Protección Civil, que nos piden la Credencial y nos hacen alguna pregunta para completar una estadística según nos comentan después.
Entramos en Padrón, pero aún nos queda un
largo recorrido para llegar al Albergue. Seguimos al lado del río Sar hasta alcanzar la Plaza de
Abastos, donde están instaladas unas carpas de atracciones de Feria y Pulperías, cerradas a estas
horas por supuesto.
Continuamos y enseguida nos encontramos en el Paseo del Espolón, con una escultura del Premio Nobel Camilo José Cela en una de las entradas, y en la opuesta Rosalía de Castro.
Es un parque de paseo agradable al lado del rio.
Cruzando el puente, está el Convento del Carmen, situado en un alto con una magnífica vista de la villa de Padrón. Se construyó en el primer tercio del S. XVIII. Y justo al lado, se encuentra el
Albergue Municipal, Un albergue precioso, en una casa de Arquitectura tradicional y muy bien cuidado.
Tuvimos un inconveniente, había una avería en las duchas, y solo había una disponible, teniendo que hacer turnos, y retrasando la salida para ir a comer.
La hospitalera, muy agradable nos dio todo tipo de información, así que lo de la ducha queda en anécdota. Salimos a comer, y volvimos para la merecida siesta.
Al poco de estar relajando, llegaron con gran bullicio nuestros amigos valencianos y salmantinos, que hacía una etapa no sabíamos nada de ellos.
Nos hizo mucha ilusión reencontrarlos.
Nos comentaron que el día anterior decidieron quedarse en el albergue anterior, en Briallos, porque Mónica tuvo una pequeña lesión de la que afortunadamente estaba muy recuperada, y eso les permitió llegar a Padrón en el día de hoy.
Con el espabile del reencuentro, decidimos marcharnos a visitar la Villa y hacer las consiguientes fotos para el recuerdo. Al medio día, estábamos demasiado cansados y abreviamos bastante para irnos a dormir la siesta.
En el paseo por Padrón, nos reunimos en una
pulpería para cenar juntos y celebrar casi casi el final del camino….al día siguiente, no sabíamos si nos iba a coincidir entrar en Santiago juntos porque los ritmos son distintos.
Nos fuimos juntos a descansar al albergue, con los
nervios y el sentimiento encontrado por un lado la emoción de la llegada al día siguiente a Santiago…junto a la tristeza del final del Camino.
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08 abril de 2011SEXTA ETAPA: PADRON – SANTIAGO DE COMPOSTELA

Hoy nos espera una de las etapas más largas, y tenemos planeado madrugar un poco más para no llegar demasiado tarde a Santiago.Está la mañana demasiado fresca. Desayunamos en un bar cercano al albergue, pues nos sale a buscar el propietario con la disculpa de orientarnos en la dirección que debemos tomar.